Una parada durante la ciclovía en el Parque Nacional de Bogotá

Una pausa en el Parque Nacional de Bogotá durante una salida en bicicleta. Entre conversaciones, mazorca asada y salpicón, esta fotografía conserva el recuerdo de una época en la que recorrer la ciudad sobre dos ruedas era parte esencial de cada fin de semana.

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Una parada durante la ciclovía en el Parque Nacional de Bogotá
Una pausa en el Parque Nacional de Bogotá durante una salida en bicicleta. Entre conversaciones, mazorca asada y salpicón, esta fotografía conserva el recuerdo de una época en la que recorrer la ciudad sobre dos ruedas era parte esencial de cada fin de semana.

No recuerdo con exactitud si para la fecha de esta fotografía ya vivía cerca del Parque Nacional o si todavía seguía viviendo en el extremo sur de Bogotá. Lo que sí recuerdo es que la distancia nunca fue una razón para dejar de recorrer la ciudad en bicicleta.

Durante esos años era común atravesar buena parte de Bogotá sobre dos ruedas. Algunas rutas las hacía completamente solo y otras, como la que quedó registrada en esta imagen, las compartía con buenos amigos. Frente a los puestos de comida del Parque Nacional quedaron estacionadas dos bicicletas que hoy representan una etapa muy particular de mi vida.

La bicicleta azul marca BN pertenecía a Juan Pablo. La amarilla era la mía. No era una bicicleta sofisticada ni mucho menos. En aquella época todavía soñaba con tener una bicicleta más moderna, con frenos de disco y ruedas de 29 pulgadas. Parecía una meta lejana, una de esas cosas que uno espera conseguir algún día cuando las circunstancias lo permitan.

Las rutas por Bogotá no siempre tenían un destino específico. Muchas veces el plan consistía simplemente en rodar por diferentes sectores de la ciudad, detenerse donde hubiera algo interesante para ver y aprovechar cualquier oportunidad para descansar y conversar. En ocasiones una parada significaba una botella de agua. En otras, como aquella tarde, terminó convirtiéndose en una mazorca asada acompañada de un buen vaso de salpicón.

Al observar esta fotografía años después, me doy cuenta de que la imagen habla menos de las bicicletas y más del paso del tiempo. Con los años llegaron nuevas bicicletas, mejores componentes y objetivos diferentes. Sin embargo, las experiencias que realmente permanecen no son las especificaciones técnicas ni los accesorios que se tenían en ese momento, sino los recorridos compartidos, las conversaciones improvisadas y la libertad de poder cruzar una ciudad tan grande como Bogotá únicamente con la fuerza de las piernas.

Hoy sigo disfrutando de la bicicleta, pero esta fotografía me recuerda una época en la que cada recorrido parecía una pequeña aventura y en la que una simple parada en el Parque Nacional era suficiente para convertir una salida cualquiera en un recuerdo duradero.


Archivo original: DSC_0499.JPG

Fecha de captura: 24 de julio de 2016

Hora: 13:49:29 (GMT-05:00)

Ubicación: Parque Nacional Enrique Olaya Herrera, Bogotá, Colombia

Coordenadas (decimales): 4.624267, -74.064333

Coordenadas (grados, minutos y segundos): 4°37'27.4"N 74°03'51.6"W

Plus Code: 67P7JWFP+P7

Mapa: Ver en Google Maps

Precisión de ubicación: Aproximada. La ubicación fue reconstruida utilizando Google Photos y recuerdos personales, ya que el archivo original no contiene coordenadas GPS embebidas.

Dispositivo: Sony Xperia Z3 (Sony D6603)

Software del dispositivo: 23.5.A.0.570_6_f1000010

Resolución original: 3840 × 2160 píxeles

Megapíxeles: 8.3 MP

Relación de aspecto: 16:9

Apertura: f/2.0

Velocidad de obturación: 1/640 s

ISO: 50

Distancia focal: 4.6 mm

Modo de exposición: Automático

Compensación de exposición: 0 EV

Balance de blancos: Automático

Medición de luz: Multi-segmento

Espacio de color: sRGB

Zoom digital: 1x (sin zoom)

Flash: No utilizado

Orientación: Horizontal

Escena capturada: Estándar

Fuente de metadatos: EXIF original extraído del archivo fotográfico.

## Lo que representa esta fotografía
Más allá de las bicicletas, esta imagen representa una etapa de mi vida en la que recorrer Bogotá sobre dos ruedas era una de mis principales formas de explorar la ciudad. También me recuerda la amistad, las conversaciones y las pequeñas paradas que terminaban convirtiéndose en recuerdos duraderos.